29 de noviembre de 2022

LA MASTITIS

¡Muy buenas chic@s! Vamos a hablar de una patología que es muy común en las mujeres durante la lactancia del bebé. Aunque como vamos a ver este no es el único caso en el que ocurre. 

¡¡Esperamos que os sea de interés!!

 


¿QUÉ ES LA MASTITIS?


La mastitis consiste en una inflamación en el tejido mamario implicando a veces una infección. Esta inflamación provoca hinchazón, calor, enrojecimiento y dolor en los pechos. Y en la persona en sí puede provocar fiebre, escalofríos y malestar general.


Esta patología suele estar asociada a la lactancia, afectando a mujeres que están amamantando (mastitis lactacional). Aunque también puede ocurrir en otras mujeres así como en ¡HOMBRES! aunque este último caso nunca se hable, sí existen.


La mastitis lactacional es más común en los primeros tres meses de lactancia. Ocurre en 2-10% de las mujeres que amamantan pero la mayoría no requieren de hospitalización por mastitis baja.


En la mujer lactante puede provocar una sensación de ausencia de leche materna y por tanto puede dejar de amamantar al bebé antes de lo deseado. Sin embargo, es recomendable continuar con la lactancia, incluso durante el tratamiento con antibióticos para la mastitis ya que es lo mejor para el bebé.


SÍNTOMAS:

Vamos a encontrar sensibilidad e hinchazón en las mamas, así como sensación de calor al tacto y engrosamiento del tejido mamario. Algunas pacientes también experimentan dolor y sensación de ardor durante la lactancia, además de malestar general y fiebre.

 

En las primeras etapas de la patología, pueden darse pocos signos clínicos, tales como pecho duro, rubor, dolor, hinchazón y fiebre. En cuanto a la secreción de leche, esta puede verse disminuida a causa de la infección. Posteriormente, la afección continúa con mialgias, escalofríos y malestar. En el caso de pacientes con afección avanzada, podremos encontrar una zona de inflamación de las mamas que cursa con eritema cutáneo subyacente. 


CAUSAS:

Una de las principales causas de la mastitis es la obstrucción de la mama por restos de leche. Esto sucede cuando la mama no se vacía completamente después de dar el pecho, lo que mas tarde deriva en el bloqueo del conducto mamario. Esta obstrucción provoca el reflujo de leche, por lo que puede iniciarse una infección. Por otro lado, existen bacterias en la superficie de la piel y en la boca del bebé, por lo que, en caso de haber una herida o grieta en la mama, estas podrían entrar y llegar al conducto mamario. Es aquí cuando la leche puede quedar obstruyendo este conducto y se crea el medio apropiado para la proliferación de las bacterias (con posterior infección). De este modo, los principales agentes infecciosos son Estafilococo Aureus, Estreptococo Agalactiae, Estreptococo grupo A, y E. Coli, entre otros.

 

FACTORES DE RIESGO: 

Algunos factores de riesgo que predisponen a padecer mastitis lactacional son:

  1. Retención de leche, que puede estar provocada por diferentes causas

  •  Obstrucción de los conductos lactíferos

  •  Tomas de leche poco frecuentes

  •  Separación de tomas de forma súbita

  •  Agarre inadecuado del niño con extracción ineficaz de la leche

  •  Separación entre la madre y el recién nacido las primeras 24 horas de vida

  1. Factores maternos

  • Presencia de grietas o lesiones de la piel de los pezones, aunque la mastitis se puede manifestar sin que la piel esté lastimada.

  • Práctica inadecuada de técnicas de lactancia.

  • Disminución de las defensas maternas relacionadas con el postparto y el cansancio o estrés excesivos.

  • El tabaquismo.

  • La malnutrición.

  • Haber padecido mastitis lactacional anteriormente.

  • Variaciones en la anatomía de la mama (pezón plano o pezón invertido).

  • Aplicación de presión sobre el pecho: uso de sujetadores ajustados o de otros objetos que presionan en el pecho por ejemplo usar el cinturón de seguridad o un bolso pesado.

  1. Otros

  •  Bombas de extracción de leche en madres con bebés internados en la UCIN.

  • Higiene inadecuada de los sets de extracción de leche, la falta de lavado de manos antes y después de la extracción, y falta de masajes mamarios. 

  • Uso de chupetes que reemplazan tomas.

DIAGNÓSTICO:

El médico deberá realizar un examen físico completo e interesarse sobre posibles signos y síntomas de la enfermedad. Con ayuda de una muestra de leche materna se podrá determinar cuál es el mejor antibiótico especialmente si es el caso de una infección grave.

Hay que descartar la posibilidad de cáncer de mama ya que, aunque sea poco común, puede causar una inflamación que al principio puede confundirse con mastitis. El médico también debería recomendar una mamografía, ecografía o ambos. En el caso de que continúen los signos y síntomas lo aconsejable es realizar una biopsia para descartar un posible cáncer de mama. Si estamos ante un caso de mastitis es fundamental la identificación del germen causal de la infección en madres de niños prematuros amamantados. En estos casos se recomienda la no administración de leche por el pecho afectado.

TRATAMIENTO: 

Inicialmente, la mastitis no severa se trata con el objetivo de reducir los síntomas, el dolor y la inflamación, a través de compresas frías, antiinflamatorios o métodos como el vaciado completo del pecho. 

Por otro lado, la mastitis infecciosa seguirá el mismo tratamiento, añadiendo antibióticos orales, normalmente en ciclos de 10 días, además de analgésicos de venta libre como el paracetamol o el ibuprofeno.


No es necesario cesar la lactancia en el caso de padecer mastitis, de hecho, normalmente la lactancia ayuda  a eliminar la infección, y los síntomas suelen empeorar si se deja repentinamente. El médico podría derivar a un especialista en lactancia al paciente, para que ayude y brinde apoyo continuo. Para ajustar las técnicas de lactancia podrían seguirse diferentes pautas como: evitar la sobrecarga prolongada antes de amamantar, asegurarse de que el bebé prenda correctamente, asegurarse de que las mamas se drenen por completo durante la lactancia, amamantar al bebé primero del lado afectado cuando tenga más hambre y por lo tanto succione con más fuerza o variar las posiciones.


PREVENCIÓN:

Para prevenir la aparición de mastitis es imprescindible una buena técnica de amamantamiento, en la que las mamas queden completamente vacías, asegurando así que los conductos mamarios no se bloqueen. De este modo, la enfermería se encarga de enseñar a la paciente las posturas adecuadas para continuar con la lactancia. Además, es posible que su médico le recomiende dejar de fumar. 

Por otra parte, numerosos estudios apoyan la eficacia del uso de probióticos para disminuir el número de bacterias y estafilococos en la leche materna, por lo que, en general deben reducirse los casos de mastitis. Esta parte de estudio de la patología es reciente, por tanto su evidencia es limitada. 

BIBLIOGRAFÍA:

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