¡BUENOS DÍAS!
Hoy vamos a hablar de la salud de nuestro sistema reproductivo, algo de lo que a veces nos olvidamos bastante pero que en un futuro puede darnos mucho la lata.
En esta entrada va a tocar hablar de la infertilidad masculina, y otro día trataremos el tema de la femenina. Queremos dejar claro, en primer lugar, que nuestra intención no es hablar de alteraciones congénitas o malformaciones, de las que no somos culpables, que puedan impedirnos tener hijos. Nuestro objetivo es concienciar acerca de los principales hábitos modificables que algunos de nosotros podríamos estar llevando o haber llevado a cabo alguna vez en nuestra vida sin pensar en cómo nos afectan.
¡¡¡¡Así que, allá vamos!!!!
Empezamos, como siempre, con un pequeño recuerdo anatómico, y recordándoos que si queréis conocer mejor la anatomía sexual masculina, existe una entrada específica del blog sobre ello.
El sistema reproductor masculino, estará formado por una serie de órganos externos, tales como el pene, los testículos y los epidídimos; y los internos que serán principalmente conductos deferentes y glándulas (bulbouretrales y próstata).Nos vamos a centrar sobre todo en los testículos.
Son dos órganos ovoides , que constan de dos partes o compartimentos. Por un lado están los túbulos seminíferos, donde ocurre la espermatogénesis, y por otro el tejido intersticial (una fina membrana de tejido conjuntivo que se encuentra entre los túbulos) cuyas células más abundantes son las células de Leydig.
La función de estas células es principalmente la secreción de testosterona, la hormona sexual masculina por excelencia.
Para que se lleve a cabo la fecundación, es decir, la fusión de los gametos para obtener un cigoto que posteriormente dará lugar a la descendencia, hay que involucrar una célula sexual femenina, el óvulo, y una masculina, un espermatozoide.
El factor masculino es el único responsable de la incapacidad de tener descendencia en una pareja en el 20% de los casos, y contribuye en el 50% de las ocasiones, según un estudio francés (Incidence and main causes of infertility in a resident population of three French regions ) .
Así pues, una vez comprendidas las partes más relevantes del sistema reproductor masculino y su funcionamiento, vamos a comenzar a hablar de los principales y más frecuentes factores que producirán alteraciones sobre los hombres. Tened claro que todas las causas que vamos a enumerar no tienen por qué afectar solo al género masculino , también tendrán sus efectos sobre el femenino; sin embargo ese es un tema del que hablaremos otro día.
- Esteroides anabólicos
La formación de espermatozoides o espermatogénesis, está regulada negativamente por la producción natural de la hormona testosterona en los testículos.
Esto significa que, cuando hay una elevada producción espermática, la testosterona envía una señal al cerebro y se bloquea la síntesis de LH y FSH, hormonas secretadas por la hipófisis y encargadas de estimular la espermatogénesis.
De esta manera, toda la producción espermática y hormonal se encuentra regulada por el eje hipotálamo-hipófisis-testículo.
Sin embargo, al aumentar la concentración de testosterona en la sangre con las inyecciones de esteroides anabolizantes, se produce un bloqueo continuo de la producción espermática, llevando a una situación de azoospermia (ausencia total de espermatozoides durante la eyaculación).
El cuerpo no puede distinguir si el origen de la hormona testosterona es natural o artificial, así que se interrumpe la formación de espermatozoides en los testículos y esto provoca esterilidad de origen endócrino.
Esta alteración hormonal puede revertirse tras eliminar el aporte externo de esteroides anabólicos, pero si el consumo ha sido frecuente y abundante podría tener efectos a largo plazo irreversibles.
- Ejercicio físico
En esta misma línea , hablamos de que ejercicio físico es muy saludable, pero debe realizarse de forma moderada, ya que como consecuencia de la práctica de ejercicio físico excesiva se producen especies reactivas de oxígeno que si no se contrarrestan derivan en un estado de estrés oxidativo, hecho que altera la funcionalidad gonadal y las células del esperma.
- Exposición a agentes químicos
El hecho de trabajar en lugares como minas, invernaderos, construcción implica una exposición a agentes químicos de la que quizás no estamos lo suficientemente concienciados. Es un detalle muy importante, pues podríamos estar expuestos a diversos químicos que estén alterando nuestros procesos hormonales. Por ejemplo, los pesticidas. Son un grupo de sustancias químicas que actúan contra enfermedades y diferentes plagas.
Las gónadas son estructuras vulnerables a los efectos de los agentes físicos y químicos. Por ello, la exposición a pesticidas interfiere en el funcionamiento de los testículos y, por tanto, resulta alterada la producción y maduración de los espermatozoides.
Existen diferentes estudios que indican que todos los plaguicidas afectan a la función reproductiva masculina a nivel endócrino, pero también provoca efectos negativos sobre la mitosis y la meiosis. Este último efecto conllevaría a una menor producción de espermatozoides.
Los pesticidas afectan a las células de Leydig generando una reducción de los niveles de testosterona. Además, estos pesticidas también dañan las células de Sertoli y los túbulos seminíferos, alterando la calidad del semen.
Así pues, aunque sabemos que es difícil cambiar o abandonar un trabajo, deberíamos intentar llevar a cabo ciertas medidas como el uso de la mascarilla.
- Alcohol
En el hombre, el alcohol disminuye la cantidad de espermatozoides y empeora su morfología, principalmente por dos razones. Por un lado, bloquea la absorción del zinc, que es un mineral fundamental para la fabricación de un semen sano. Por otro, obliga al organismo a disminuir la producción de la testosterona y a aumentar los estrógenos ,que dificultan la producción de los espermatozoides.
Y hasta aquí por hoy, ¡esperamos que os haya resultado interesante!
Bibliografía :
No hay comentarios:
Publicar un comentario